Elija un chequeo: una idea de posibles exploraciones, en pocos minutos y de forma anónima.
RM de la articulación temporomandibular.
La articulación temporomandibular es la articulación más utilizada del cuerpo y, al mismo tiempo, una de las más cargadas: al morder con fuerza, la carga se concentra en las diminutas cúspides de un solo diente hasta alcanzar presiones cercanas a una tonelada por centímetro cuadrado. Por discreta que parezca, una alteración de esta articulación puede provocar mucho más de lo que la mayoría supone: desde chasquidos y dolor al masticar hasta fuertes dolores de cabeza y faciales, acúfenos y tensiones persistentes de cuello y hombros. Y, sin embargo, el disco cartilaginoso que contiene mide apenas unos pocos milímetros. Precisamente por eso aquí importan los detalles: alta resolución y explorar la articulación no solo en reposo, sino también en movimiento.
El disco articular, el disco cartilaginoso entre el cóndilo y la cavidad articular, es la causa más frecuente de chasquidos, dolor y bloqueo. En la radiografía y en la TVD (tomografía volumétrica digital) es invisible: ambas muestran hueso, no cartílago. Solo se hace visible en la RM. Y si vuelve a su sitio al abrir la boca o permanece desplazado —la distinción de la que depende el tratamiento— solo se muestra cuando se examinan ambas posiciones.
Muchas de estas molestias se originan en la articulación temporomandibular y permanecen sin explicación durante años, porque nadie miró nunca ahí de forma específica. En particular, los dolores de cabeza y faciales, los acúfenos y la sensación de presión en el oído, o las tensiones persistentes de cuello y hombros se atribuyen primero al ámbito otorrinolaringológico, neurológico u ortopédico, aunque la causa pueda estar en el sistema masticatorio.
Por pequeña que sea la articulación temporomandibular, su mecánica es sumamente ingeniosa: no solo rota, sino que al mismo tiempo se desliza hacia delante y hacia atrás; una articulación combinada de rotación y deslizamiento (en términos técnicos, «gínglimo-artrodial») que hace posible el movimiento de trituración al masticar. Su pieza central es el disco cartilaginoso (disco articular). Si esta interacción se descompensa, por ejemplo por el rechinar nocturno de los dientes (bruxismo), aparecen problemas al masticar, chasquidos y dolor.⁷
Posición y forma del disco cartilaginoso con la boca cerrada y abierta: desplazamiento del disco con o sin reducción.
Derrame articular, sinovitis y edema de la médula ósea como signos de sobrecarga activa, representados en la RM sin radiación.
Aplanamiento, excrecencias marginales y cambios en la forma del cóndilo, evaluados en comparación lado a lado.
Músculos masetero y pterigoideo: engrosamiento e irritación, a menudo con bruxismo nocturno.
En línea o por teléfono – citas normalmente a corto plazo; se atienden urgencias. Llámenos.
Unos 25 minutos, sin radiación, con la boca cerrada y abierta: ambas articulaciones en la misma cita.
Explicados con claridad, y a petición enviados directamente a su dentista, ortodoncista o cirujano oral y maxilofacial.
Diagnóstico por imagen estructurado de los trastornos temporomandibulares siguiendo un protocolo claro: ambas articulaciones, dos posiciones, interpretado por un médico especialista y físico. Citas a corto plazo, informe habitualmente en un plazo de 24 horas, imágenes enviadas directamente a su sistema a petición.
Físico y radiólogo: combina la experiencia médica y técnica para un diagnóstico por imagen preciso y una atención personal.
★★★★★ 87 × 5 estrellas en Google
Elija la vía que prefiera. Nos pondremos en contacto con usted de forma fiable.
Alrededor del 5 al 12 por ciento de los adultos sufren molestias del sistema masticatorio que requieren tratamiento¹, las mujeres con considerablemente mayor frecuencia que los hombres. Y la articulación temporomandibular figura entre las articulaciones más cargadas de todas: en la zona de los molares la fuerza masticatoria máxima alcanza varios cientos de newtons —de media unos 750 N, en los hombres hasta cerca de 1000 N⁷—, que, repartidos sobre los diminutos contactos de las cúspides, se concentran en presiones puntuales del orden de una tonelada por centímetro cuadrado. El desplazamiento del disco es la causa estructural más frecuente.² Para su evaluación, la resonancia magnética se considera internacionalmente el método de referencia: representa el disco cartilaginoso, el derrame articular y los tejidos blandos que permanecen invisibles en la radiografía y en la TVD (tomografía volumétrica digital).³ ⁴ Aquí es decisiva la exploración en ambas posiciones de la boca: solo esta permite distinguir entre el desplazamiento con y sin reducción, lo que determina en gran medida el tratamiento posterior.⁵ La guía alemana recomienda el diagnóstico por imagen precisamente cuando del hallazgo se deriva una consecuencia terapéutica⁶: qué exploración tiene sentido en su caso es algo que aclaramos junto con su dentista tratante. El cuadro de una disfunción temporomandibular a menudo va mucho más allá del maxilar: dolores de cabeza y faciales, acúfenos y sensación de presión en el oído, así como molestias de cuello y hombros pueden originarse en ella y al principio se atribuyen con frecuencia a otras especialidades.⁸